Teniendo en cuenta que el futuro del sistema público se encuentra en una amenaza constante, lo más aconsejable es empezar a ahorrar cuanto antes de cara a la jubilación. Antes de lanzarse a cualquier producto, es importante analizar el perfil del inversor. Así, elegir entre planes de pensiones garantizados o asegurados es una de las principales opciones para quienes rehúyen de riesgos excesivos.
Tanto los PPA como los planes garantizados ofrecen seguridad, ya que en el momento del rescate permiten recuperar, como mínimo, las aportaciones realizadas. Sin embargo, minimizar el riesgo reduce la rentabilidad. Otro punto que diferencia un plan de pensiones garantizado y un plan de previsión asegurado es la movilidad de este último; los PPA se pueden cambiar a otro producto sin pérdida de capital.
En definitiva, sea cual sea el plan de pensiones Mapfre que se elija, lo más importante es comenzar a ahorrar con tiempo suficiente. Contratar un plan de pensiones privado o un seguro de pensiones adecuado te permitirá garantizar una jubilación tranquila y sin sobresaltos económicos.
¿En qué consisten los planes de pensiones garantizados?
En estos planes, donde se prioriza más la seguridad que la rentabilidad, hay que tener un especial cuidado con las condiciones que se firman. En la mayoría de los casos, la garantía está sujeta a que el titular mantenga el plan hasta el momento de la jubilación.
Esto significa que, si se presenta una contingencia extraordinaria, como una enfermedad grave, desempleo de larga duración o fallecimiento, es posible que el dinero invertido no se pueda recuperar al 100%. Lo mismo ocurre si surge la oportunidad de traspasar el ahorro a otro plan.
¿Cómo funcionan los planes de previsión asegurados (PPA)?
Al igual que los planes de pensiones garantizados, los PPA son otro instrumento de ahorro que guardan ciertas similitudes con los anteriores. Del mismo modo, los planes de previsión asegurados están enfocados a clientes conservadores y, por lo tanto, también ofrecen la garantía de que se puede rescatar todo el capital invertido más una rentabilidad determinada.
A diferencia de los planes garantizados, donde solo es posible realizar una única aportación, en los PPA, las aportaciones pueden ser periódicas. Además, la inversión en un plan de previsión asegurado se puede recuperar cuando llegue el momento de la jubilación, aunque también en caso de invalidez absoluta, dependencia, enfermedad grave, fallecimiento o desempleo de larga duración. Junto a ello, una de las últimas novedades de los PPA es la posibilidad de rescatar la inversión una vez hayan transcurrido 10 años desde la primera aportación desde el 1 de enero de 2015.
Otro punto que diferencia un plan de pensiones garantizado y un plan de previsión asegurado es la opción de movilidad de este último sin perder ninguna garantía. De este modo, los PPA se pueden cambiar a otro producto financiero sin temor a que se produzca ninguna pérdida en la cuantía total.
En definitiva, sea cual sea el plan de pensiones que se elija, lo más importante es dar el paso y comenzar a ahorrar con tiempo suficiente para garantizar una jubilación tranquila y sin sobresaltos económicos.




