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¿Por qué cambiar la bañera por un plato de ducha?

cuarto de baño con ducha
Un gran porcentaje de los accidentes domésticos se producen en el baño, sobre todo en aquellos hogares que disponen de bañera. Aunque este elemento permite disfrutar de momentos relajantes en el agua, la entrada y la salida resultan ciertamente incómodos, llegando a incrementar las probabilidades de caída en muchas ocasiones. Por lo tanto, una de las decisiones más prácticas que se pueden adoptar en una vivienda es la de cambiar la bañera por un plato de ducha
 
En la actualidad, es posible encontrar en el mercado una amplia variedad de modelos de duchas, con diferentes formas y tamaños que se adaptan a la perfección a cualquier espacio y necesidad familiar. 
 
Pese a que existen multitud de tutoriales que explican cómo realizar este trabajo, lo más aconsejable es confiar en los profesionales de reformas adecuados. A simple vista puede parecer un proceso sencillo, pero si entramos en detalle, ciertos aspectos como por ejemplo calcular la posición del desagüe, instalar las tuberías o fijar los perfiles de la mampara, resultan bastante complicados para una persona que no esté especializada en la materia. 
 
En cualquier caso, cambiar la bañera por una ducha no es una obra demasiado compleja. A grandes rasgos, el tiempo necesario para llevarla a cabo se sitúa en 2 o 3 días, aunque es preciso esperar 24 horas más aproximadamente para comenzar a usar el plato de ducha. Respecto al precio, esta renovación del cuarto de baño cuesta entre 1.500 y 2.000 euros en función de la calidad de los materiales y las tarifas de la empresa. 
 

Beneficios de cambiar la bañera por una ducha 

  • Instalar un plato de ducha en lugar de tener una bañera es una alternativa sostenible debido a que se gasta menos agua y energía porque las duchas tienden a ser más cortas. Además de ayudar al medio ambiente, esta medida también reduce las facturas mensuales. 
  • La comodidad es uno de los puntos más importantes para entrar y salir de la ducha. En el caso de las personas mayores, este elemento facilita en gran medida su higiene cotidiana, aunque también se pueden beneficiar de ello el resto de miembros de la casa, ya sean niños o personas de mediana edad. 
  • Por norma general, las bañeras antiguas son altamente deslizantes, algo que no sucede en los actuales platos de ducha que están fabricados con materiales antideslizantes para evitar caídas. 
  • El espacio que ocupa una bañera se puede reducir a la mitad, e incluso menos, para colocar una ducha. Por esta razón, este tipo de reformas es una de las mejores opciones para dar más amplitud al cuarto de baño. 
  • A la hora de limpiar un plato de ducha, el proceso es mucho más rápido y sencillo. Gracias a que los nuevos modelos suelen incluir tratamientos antibacterias y antimoho, la suciedad se tiende a acumular en menor medida. 
  • Aunque la estética parecía ser una debilidad en los platos de ducha, en los últimos tiempos han resurgido diseños más modernos que aportan un toque de distinción al conjunto. Es el caso por ejemplo de los platos de ducha a ras del suelo que son una tendencia cada vez más al alza o las mamparas que incluyen algún tipo de decoración en el cristal. 
  • Una última ventaja que se puede destacar es la relativa a que las duchas son en cierta medida más higiénicas que los baños. En este último caso, el agua queda estancada durante el lavado, a diferencia de la ducha que va corriendo eliminando los restos de suciedad. 
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