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Diferencias entre inhumación y cremación

urna sobre una lápida en un cementerio
Las defunciones son una parte intrínseca de la vida que hay que aceptar y, por lo tanto, es aconsejable reflexionar sobre ello. Tras un fallecimiento hay un periodo de tristeza y aceptación que suele convivir con otro aspecto más racional y menos sentimental, y es que después de un fallecimiento, el cadáver se debe gestionar de alguna manera. Aquí entran en juego la inhumación o la cremación
 
Las dos opciones principales por las que se puede decantar una persona o sus familiares son el entierro (cementerio privado o público) o la incineración y posterior inhumación de las cenizas en una zona privada o en otro lugar donde esté permitido. 
 

¿Qué es la inhumación y la cremación? 

La inhumación hace referencia al enterramiento en un nicho, normalmente en un camposanto público, aunque también puede tener lugar en un sepulcro privado. 
 
Por su parte la incineración consiste en convertir el cuerpo en cenizas a través de un tratamiento de combustión específico que se realiza en un horno crematorio preparado. En este caso, es bastante frecuente que las familias se queden las cenizas del difunto, bien para depositarlas en casa en una urna o para esparcirlas por algún sitio especial, como la playa o el campo. No obstante, en este sentido es importante conocer las normas locales o autonómicas que regula este tipo de acciones. En muchas zonas está prohibido tirar cenizas de un difunto al mar
 

Ventajas e inconvenientes de la inhumación y la cremación 

La principal ventaja de la inhumación es que, desde el punto de vista emocional, esta opción ofrece la posibilidad de que la persona fallecida se encuentre en un lugar fijo, donde los familiares pueden acudir para hacer una visita. A pesar de ello, el enterramiento presenta una serie de desventajas, entre las que destaca el mayor coste en comparación con la cremación. Al arrendamiento de un nicho o el gasto que supone tenerlo en propiedad, hay que sumar otros desembolsos que, en el caso de no contar con un seguro de decesos, suponen un gran agujero en la economía de los más allegados.
 
Por su parte, uno de los beneficios de la cremación más destacados es su reducido coste, lo que ha hecho que se convierta en la principal alternativa entre las familias con menos recursos, así como entre los fallecidos que no contaban con una póliza de decesos. Junto a ello, el proceso de incineración es mucho más rápido y práctico, no requiere ningún espacio donde depositar los restos y tampoco exige gastos de mantenimiento de ningún tipo.  Por otro lado, qué hacer con las cenizas de un ser querido, es uno de los inconvenientes de la cremación, es decir, la inhumación de las cenizas para colocarlas en algún sitio. En muchas ocasiones, la familia decide disponer la urna en un nicho o columbario, con el consiguiente coste que ello supone.  Otro contra de la incineración está relacionado con los gases que se desprenden en el proceso de cremación que pueden contaminar el medio ambiente. Sin embargo, en los últimos tiempos se están adoptando cada vez más nuevos procesos para conseguir que esta opción sea totalmente respetuosa con el entorno. 
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