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Cómo adaptar los coches para discapacitados

Los vehículos adaptados permiten a las personas con discapacidad tener una vida más autónoma. En la actualidad, existen tantas formas de adaptar los coches que es fácil encontrar la solución a cualquier problema. Además, casi todas las marcas de coches disponen de lo necesario para adaptar el vehículo y hacerlo accesible con un gasto razonablemente asequible.

El Real Decreto 818/2009, de 8 de mayo, por el que se aprueba el Reglamento General de Conductores indica, en su anexo IV (Aptitudes psicofísicas requeridas para obtener o prorrogar la vigencia del permiso o de la licencia de conducción), el listado de enfermedades y deficiencias por las que es obligatorio instalar adaptaciones en el vehículo, así como las restricciones de circulación y otras limitaciones a las que están sujetas estas personas a la hora de obtener el permiso o la licencia de conducción.

Las personas con discapacidad puedes desplazarse en coche de dos formas:

  • Una segunda persona conduce el coche. En este caso, la persona con discapacidad no conduce el vehículo, pero sí puede comprar un coche para minusválidos (o adaptarlo), tenerlo a su nombre y beneficiarse de las ventajas fiscales que conlleva. También puede solicitar su tarjeta de aparcamiento reservado. Sin embargo, el conductor no podrá hacer uso particular de dicho coche ni, por supuesto, disfrutar de las ventajas que lleva asociadas cuando viaje solo.
  • La persona con discapacidad conduce el coche. Según su grado de discapacidad puede optar a diferentes vehículos. La Licencia de Coches para Minusválidos (LCM) se puede obtener desde los 14 años y permite conducir pequeños vehículos de baja potencia, como una scooter de tres ruedas o un cuadriciclo. Para automóviles, existe un permiso de conducir extraordinario que autoriza a conducir los mismos vehículos que autoriza el carné ordinario, pero con las adaptaciones y las restricciones necesarias.

Un coche adaptado no es otra cosa que un vehículo ordinario al que se han realizado las modificaciones necesarias para ser ocupado o conducido por personas con movilidad reducida u otra discapacidad. Estas adaptaciones dependen del tipo y grado de discapacidad, que vendrán fijados por un reconocimiento médico previo.

Se puede adquirir un vehículo con las adaptaciones ya instaladas, o recurrir al fabricante para que realice las modificaciones oportunas. Si ya se posee un vehículo sin adaptar, existe la posibilidad de llevar el coche a un taller homologado para que haga lo necesario teniendo como base el informe médico del usuario.

Una vez hechas las modificaciones queda un último paso: pasar la ITV para certificar que las modificaciones cumplen con el informe médico y la legislación vigente.

En este punto es difícil concretar, pues cada tipo y grado de discapacidad tiene unas circunstancias concretas con soluciones específicas. Pero en líneas generales, se puede hablar de adaptaciones de accesibilidad al vehículo, y de las de conducción.

Lo más habitual es instalar rampas de acceso, que pueden ser telescópicas o plegables, pero también hay plataformas elevadoras, rebajes de piso, etc. Estos sistemas permiten a las personas con sillas de ruedas o movilidad reducida entrar en el vehículo y viajar con su propia silla.

Si lo que se desea es ocupar uno de los asientos del vehículo, se puede optar por los sistemas de transferencia de personas. Lo más común es el sistema que hace que el asiento se gire, facilitando el cambio al mismo; o el uso de guías que permiten deslizar el asiento de la silla de ruedas al interior del coche.

Una vez dentro, existe la posibilidad de instalar un robot que recoge la silla de ruedas y la guarda en el maletero o en un arcón instalado en el techo.

El acceso al interior del vehículo no es la única traba que encuentran las personas con movilidad reducida. Otro reto es la conducción, ya que los mandos están pensados para hacer uso de todas las extremidades.

En estos casos, y según la discapacidad, se pueden instalar controladores manuales que suplen a los pedales, o telemandos que unifican varias tareas (intermitentes, luces, claxon, etc.) en un mismo espacio multifunción, muy útil para aquellos que solo puedan mover un brazo.

También es importante conocer las ayudas que existen tanto para comprar este tipo de vehículos como para adaptar coches para minusválidos.

Además del descuento del propio concesionario en la compra de coches para minusválidos (siempre que se certifique tal situación), los compradores están exentos de pagar el impuesto de primera matriculación y el de circulación. Además, el IVA que deben abonar las personas con discapacidad queda reducido al 4 por ciento.

Este tipo de ayudas vienen reguladas por las Comunidades Autónomas, por lo que el propietario del coche debe dirigirse a la entidad provincial que le corresponda para solicitarlas, además de otros organismos y fundaciones. Asimismo, según la Comunidad en la que resida, puede recibir una ayuda global para una adaptación general, o una ayuda para un elemento en concreto.

Además, no hay que olvidar asegurar el coche. En el mercado existen muchas opciones, como las pólizas de coche que puedes adaptar a tu medida. De esta manera, eliges las protecciones que deseas al detalle, ajustando el precio y las coberturas a tus necesidades y las de tu coche.

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