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¿Y si dejo de pagar la prima del seguro de vida?

Hombre de camisa y corbata estresado ante papeles
Los mayores suelen decir que en esta vida hay tiempo para todo. Y sí, también existe la franja vital perfecta para planear y contratar un seguro de vida. Se trata del lapso existente entre los 30 y los 50 años. Es decir, el periodo en el que solemos asentarnos, formar una familia en la que pensar o meternos en una hipoteca y aún tenemos un presente laboral activo. 
 
Pero también hay tiempo en nuestra vida donde todo es un poco más difícil. Los gastos de los estudios de los hijos, uno o más miembros de la familia en paro, un problema económico familiar o un imprevisto como un accidente que nos deje sin coche, son razones para ajustarnos el cinturón y pensar en reducir aquellos gastos más superfluos o innecesarios.
 
Y llevar al día la prima del seguro de vida puede que no nos parezca tan prioritario como hacer frente a otras obligaciones de nuestro día a día. 
 
Siempre es recomendable calcular la cuantía antes de contratar un seguro de vida, así como sus coberturas y las condiciones que necesitemos. Es una decisión que no se debe tomar a la ligera, ya que estamos comprometiendo nuestro futuro y deberíamos basarnos en nuestra estructura familiar, así como tener en cuenta el capital garantizado ideal para nuestra estabilidad pase lo que pase.

¿Cómo es tu seguro de vida? 
 
- A término: Tras un plazo concreto, el seguro de vida vence y puede ser renovado.
- Permanente: Puede suponer una forma de ahorro considerable, ya que llegará un momento en que la parte de la prima que va al capital garantizado es mayor que la destinada al mantenimiento del seguro de vida. Incluso en algunas pólizas, después de un margen de tiempo, son consideradas pagadas por completo.   
 
¿Qué ocurre si dejo de pagar la prima del seguro? 
 
Si el contrato es a término, la cobertura cesará inmediatamente después del impago de la prima del seguro
 
Por el contrario, para los seguros permanentes, el asegurado tiene 3 escenarios en el caso de que no pueda asumir los pagos. 
 
- Pasar el seguro a condiciones de “a término”, siempre que se lo permita su aseguradora. 
- Ajustar las coberturas, para ver si reduciendo las garantías o renunciando a su parte de ahorro, sigue estando vigente el seguro. Lo normal es que, al calcular la prima, se elijan “extras” fraccionables que puedan ser añadidos o, en caso de necesidad, eliminados del montante final. 
- Cesar la póliza. A veces puede ser algo temporal (pues hay seguros que permiten restituir el seguro hasta pasados unos años, siempre y cuando se supere un examen médico y el asegurado se ponga al día en los pagos) o circunstancial, ya que algunas pólizas, contemplan una prima de renuncia por discapacidad que exime al asegurado de pagar las primas del seguro en caso de una incapacidad total (y recogida en el contrato de la póliza). 
 
Recuerda que puedes contratar o ajustar tu seguro antes de proceder a un impago de la prima del seguro, que muchas veces puede generar molestias innecesarias. Con un Seguro de Vida MAPFRE, tienes a tu disposición una amplia tipología de productos para ajustarse a tu situación y un servicio de asesoramiento para acompañarte en este trámite incómodo, pero, a veces, necesario. 
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