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¿Cómo se calcula el valor catastral?

vista aérea de casas
Para la mayoría de las personas tener una casa propia suele ser uno de los objetivo de su vida. Ahorrar el dinero suficiente para la entrada de la hipoteca e ir pagando las cuotas de la misma son dos cuestiones fundamentales que suponen bastante esfuerzo. Sin embargo, cuando ya se dispone de la vivienda y se está disfrutando del hogar llega el momento de pagar una serie de impuestos, donde el cálculo del valor catastral influye de manera determinante para establecer las tasas de la vivienda que correspondan. 
 
El catastro es un registro administrativo que depende del Ministerio de Hacienda y que contiene la información relativa a los bienes inmuebles urbanos, rústicos y de características especiales. Entre los datos que se recogen de las viviendas destacan la localización, la superficie, el uso, la calidad de las construcciones, el titular catastral, etc. 
 
Como organismo público, cualquier usuario puede obtener la certificación catastral descriptiva y gráfica de un inmueble para conocer las características del mismo y utilizarla como acreditación en algunos trámites. 
 

¿Qué aspectos afectan al valor catastral? 

Antes de explicar cómo se realiza el cálculo del valor catastral es necesario aclarar qué significa este concepto. Tal como se especifica en el Portal de la Dirección General del Catastro, hace referencia a un valor administrativo fijado de forma objetiva para cada bien inmueble, el cual resulta de aplicar unos criterios de valoración que están recogidos en la Ponencia de valores del municipio en cuestión. 
 
Para determinar el valor catastral de un inmueble se tienen en cuenta diferentes aspectos que influyen en el menor o mayor resultado. Los parámetros que se utilizan en esta operación son los siguientes, según la Dirección General del Catastro que es el organismo encargado de los cálculos:  
 
  • La localización del inmueble, las circunstancias urbanísticas que afecten al suelo y su aptitud para la producción.
  • El coste de ejecución material de las construcciones, los beneficios de la contrata, honorarios profesionales y tributos que gravan la construcción, el uso, la calidad y la antigüedad edificatoria, así como el carácter histórico-artístico u otras condiciones de las edificaciones.
  • Los gastos de producción y beneficios de la actividad empresarial de promoción o los factores que correspondan en los supuestos de inexistencia de la citada promoción.
  • Las circunstancias y valor del mercado del suelo, valor de la construcción y gastos de producción y beneficios de la actividad empresarial de promoción.
Es importante destacar que el valor catastral de los inmuebles no puede superar el valor de mercado. Asimismo, los cálculos del catastro se suelen actualizar cada año a través de la aplicación de nuevos coeficientes que se aprueban en la Ley de Presupuestos Generales del Estado. 
 

Cuotas de impuestos afectados por el valor catastral

Una de las funcionalidades más importantes del valor catastral de una vivienda es servir como base para fijar algunos impuestos, como, por ejemplo:
 
  • El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), 
  • El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)
  • El Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP) 
  • El Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de naturaleza urbana.
 
Por ello, es necesario declarar al catastro cualquier modificación que se realice en el inmueble y que pueda variar de forma sustancial su valor. 
En el caso del IBI, se trata de un impuesto local que gestionan los ayuntamientos. Para establecer cuánto tienen que pagar los contribuyentes, se toma como base imponible el valor catastral de la vivienda. Sin embargo, cada consistorio tiene potestad para fijar los tipos impositivos e incluso establecer beneficios fiscales en algunos casos. 
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