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Diferencias entre inducción, vitrocerámica y gas

cocina en isla con una placa de vitrocerámica con una sartén
Si estás pensando en reformar una cocina, debes contar con la información suficiente para tomar las mejores decisiones. En este sentido no sólo debes analizar la distribución del nuevo espacio, sino que lo más importante llega en el momento de elegir los electrodomésticos y el mobiliario. Así, la selección de la placa de la cocina dependerá de tus necesidades y del presupuesto disponible. 
 
Además de examinar las diferencias entre inducción y vitrocerámica, no hay que perder de vista el gas. A pesar de que éste último ocupa en la actualidad un segundo plano debido a la irrupción de los nuevos sistemas de cocina, en muchos hogares aún se siguen manteniendo o instalando placas de gas debido a que resultan más efectivas para cocinar. 
 
Aunque el gas resulte menos estético en comparación con las instalaciones eléctricas, ofrece una serie de ventajas destacadas. Entre ellas se encuentran por ejemplo el menor tiempo que se tarda en calentar, menor consumo de energía o la posibilidad de utilizar cualquier recipiente. Sin embargo, las placas de gas presentan ciertos contras, sobre todo a la hora de la limpieza o los posibles riesgos de fugas de gas. 
 

Diferencias entre inducción y vitrocerámica 

  • A grandes rasgos, el precio de las placas de inducción suele ser más alto que el de las vitrocerámicas. 
  • Una de las grandes diferencias entre inducción y vitrocerámica es su sistema de funcionamiento. En el primer caso, el calor se genera a través de un campo electromagnético, por lo que sólo actúa con las sartenes y ollas que estén fabricados de un material compatible. En el supuesto de las placas vitrocerámicas funcionan con una resistencia que se va calentando y por ello, se puede utilizar cualquier recipiente para cocinar. 
  • Tanto si la placa de inducción está encendida como apagada después de cocinar, no existe ninguna posibilidad de quemarse. Sin embargo, si de forma accidental se toca la vitrocerámica, es posible dañarse porque la placa se mantiene caliente. 
  • El calentamiento en un sistema de inducción es más eficiente, ya que únicamente se transmite el calor al recipiente en concreto. Así, el consumo energético puede llegar a ser hasta un 40% inferior que en una placa vitro. 
  • Debido a que la inducción deja de funcionar cuando se retira el recipiente, la limpieza se considera más práctica en este caso porque es posible pasar una bayeta inmediatamente sin esperar a que la superficie se enfríe. 
  • Respecto al tiempo que se tarda en cocinar en cada uno de estos dos sistemas, la inducción es más rápida. Esto se explica por su funcionamiento que transmite el calor únicamente por el material del recipiente. 
 
Con esta comparativa entre inducción y vitrocerámica, resulta que aunque la primera tenga un precio mayor, las ventajas en cuanto a eficiencia, seguridad y practicidad superan a los sistemas de vitro. Las placas de inducción han sido las últimas en llegar al mercado, por lo que incorporan un sistema mejorado respecto a otras cocinas convencionales. 
 
Después de renovar tu cocina e instalar la placa que más se ajusta a tus preferencias, no olvides contar con un seguro de hogar.
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