Skip to Content

Cómo reformar una casa de pueblo con encanto

calle de un pueblo con casas empedradas
El lugar donde naciste y creciste o donde vivieron tus abuelos siempre se recuerda con cierta nostalgia. Sin embargo, es posible continuar disfrutando de ese ambiente si se adoptan las medidas adecuadas para reformar la casa del pueblo. Según el estado en el que se encuentre, será necesario emprender una gran reforma o simplemente realizar algunas mejoras. 
 
Además, desde hace algunos años, tener una vivienda en un entorno rural se ha convertido en una tabla de salvación para desconectar del frenético ritmo diario, ya sea en vacaciones o los fines de semana. Por lo tanto, si consigues habilitar este tipo de inmueble, es la opción perfecta para adentrarte en un estilo de vida tranquilo siempre que lo necesites, sin necesidad de desembolsar una cantidad extra en cada ocasión. 
 
Antes de iniciar una obra de este estilo, conviene hacer un repaso general para establecer cuáles son los puntos más críticos. Además de fijarse en la decoración interior para aportar un toque distinto, es sumamente importante reparar previamente la estructura, sobre todo el tejado, las humedades, las vigas y las grietas en las paredes. En estos trabajos, es aconsejable tener presente que se debe recuperar todo lo que sea posible, antes que cambiar, para mantener la esencia de la casa. 
 

Consejos para reformar una casa de pueblo 

  • Como hemos comentado antes, en el proyecto de la obra es imprescindible contemplar la posibilidad de mantener el mayor número posible de materiales y elementos originales. En este sentido, se pueden reparar las vigas del techo, las contraventanas o las baldosas para darles una nueva vida. 
  • A la hora de elegir el color de las paredes, la opción más recomendable es el blanco. Este tono aporta sensación de ligereza, limpieza y luminosidad.  
  • En la reforma de una casa de pueblo es fundamental considerar que su papel principal será el de servir de espacio de desconexión. Por ello, es aconsejable dividir los espacios para que las diferentes estancias sean lo suficientemente amplias y cómodas. 
  • La iluminación es un punto básico en este tipo de viviendas. Así, es aconsejable aprovechar la obra para abrir más ventanas e incluso eliminar puertas o paredes. El objetivo es conseguir que la luz del sol llegue a todos los rincones para disfrutar de un ambiente natural. 
  • Para crear un estilo rústico es aconsejable elegir las piezas de decoración analizando todos los detalles. Algunos ejemplos son colocar un perchero con un toque campestre en la entrada; decantarse por la madera, la piedra y los azulejos de mosaico; o conservar algún utensilio antiguo. 
  • En algunas zonas de la casa, como por ejemplo el cuarto de baño, se puede optar por revestir las paredes con cal para aportar un toque campestre único. 
  • Aprovechando esta obra, es momento de cambiar la puerta de la entrada. Sin perder de vista la seguridad, una excelente opción es elegir un modelo con cristales para que contribuya a llenar de luz el interior. 
  • El reciclaje también debe formar parte de la reforma de una casa de pueblo. Esto significa que, si un elemento no puede conservarse en su utilidad original, con un poco de creatividad podemos convertirlo en un nuevo objeto. Por ejemplo, adecuar unas puertas viejas como cabecero de una cama. 
  • Por norma general, las casas antiguas se construían con muros muy anchos para proteger las habitaciones del frío y el calor. Por ello, es fundamental aprovechar las ventajas de estas paredes para no padecer las consecuencias de las temperaturas extremas. 
Back to top