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¿Cómo formar parte del hogar del jubilado?

dos parejas de mayores paseando por un parque
La jubilación se visualiza como una época dorada por muchas personas durante los años de actividad laboral. Cuando llega el momento de retirarse, el tiempo de inactividad aumenta considerablemente y por ello, formar parte de un hogar del jubilado es una opción factible para aprovechar parte de la jornada. 
 
Lo más habitual es que en cada ciudad o municipio con un número de habitantes mínimo exista un centro de estas características. En definitiva se trata de un lugar de encuentro y ocio recreativo al que pueden asistir las personas de edad avanzada para disfrutar de un envejecimiento activo y relacionarse con otras de la misma localidad que se encuentren en una situación similar.
 

Alta y baja en el hogar del jubilado 

Aunque depende de la normativa de cada hogar del jubilado, generalmente para formar parte es necesario haber cumplido una edad determinada (60 años) y estar empadronado en el municipio concreto. No obstante, en la mayoría de los casos también es posible que los cónyuges o parejas de hecho puedan ser socios del centro a pesar de no haber alcanzado la edad que se especifique. Lo mismo ocurre cuando alguna persona sea viuda, se encuentre en una situación grave de aislamiento y soledad, necesite relacionarse con otros individuos por recomendación médica u otras circunstancias similares. No obstante, en la mayoría de estos espacios no se aceptan las solicitudes de los menores de 55 años. 
 
En el caso contrario, las bajas de los socios se pueden producir por diversos motivos, como por ejemplo la renuncia expresa del interesado, haber incumplido algún punto del reglamento disciplinario o por fallecimiento. Además, si alguna persona no renueva su carnet de participante, lo más normal es que se entienda como una renuncia, excepto cuando haya tenido lugar alguna circunstancia excepcional que haya impedido la tramitación. 
 

¿Por qué inscribirse en un hogar del jubilado? 

Teniendo en cuenta que la actual esperanza de vida permite vivir más años y en mejores condiciones físicas, cuando se pone fin a la carrera profesional es fundamental mantenerse activo para cuidar la salud, sentirse realizado y disfrutar con total plenitud de esta etapa. Por ello, el hogar del jubilado se presenta como una alternativa excelente para pasar algunos ratos de ocio y participar en diferentes actividades. 
 
En estos centros es posible encontrar espacios de lo más variados, desde un bar hasta un gimnasio, pasando por una biblioteca, sala de rehabilitación, zona de usos múltiples, etc. Además, con bastante frecuencia se suelen organizar talleres y actividades para todos los gustos: gimnasia de mantenimiento, informática, escritura, pintura, viajes culturales, petanca, mus, excursiones, celebraciones por las festividades, etc. 
 
Los beneficios para los mayores son múltiples, fundamentalmente para favorecer su interacción y evitar el aislamiento, asimilar nuevos conocimientos y experiencias, potenciar la movilidad del cuerpo, incrementar la autonomía y mejorar el bienestar psicológico. Aunque emprender las actividades que más motiven por cuenta propia es una buena decisión, hacerlo en grupo y de forma guiada aumenta aún más la vitalidad y la repercusión en uno mismo. 
 
Al pensar en el momento de la jubilación no solo basta con imaginar todas las actividades que se podrán llevar a cabo, sino que planificar el ámbito económico se presenta como una necesidad. Así, conviene suscribir un plan de pensiones cuanto antes para contar con un buen complemento a la pensión pública que permita llevar a cabo todo lo que se había ideado. 
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