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Reclamar una indemnización después de una operación

grupo de médicos en un quirófano
En muchas ocasiones, después de salir de una operación, los usuarios no quedan totalmente satisfechos con la misma y desconocen los derechos que les amparan en este sentido. Aunque es cierto que en los días previos los profesionales médicos deben informar sobre todo lo relativo al proceso, las posibles complicaciones y el resultado final, la realidad demuestra que no siempre se cumple y en estos casos, los pacientes pueden reclamar una indemnización
 
Aunque la responsabilidad de cualquier operación depende en gran parte del equipo médico, la medicina no es una ciencia exacta y por ello, puede derivar en una serie de consecuencias que posiblemente no estaban contempladas al inicio. En cualquier caso, los usuarios tienen la opción de exigir responsabilidades si consideran que no se han puesto a su disposición todos los recursos necesarios para que el resultado fuera el mejor posible. 
 

Pasos para reclamar una indemnización sanitaria 

Antes de solicitar una indemnización es conveniente analizar detalladamente la situación, ya que a la hora de interponer una demanda no sólo es necesario no estar de acuerdo con el resultado, sino que también se debe justificar de alguna manera el hecho de que los objetivos de la intervención no se hayan cumplido. 
 
En el supuesto de que se tenga contratado un seguro de salud también es importante revisar las condiciones de la póliza para conocer los límites que la compañía aseguradora tiene establecidos en cuanto a responsabilidad. 
 
No obstante, existen algunos casos que se consideran negligencia médica, como por ejemplo un mal diagnóstico, dejar material quirúrgico dentro del cuerpo, etc. Si esto sucede, no hay lugar a dudas de que es preciso reclamar para obtener una compensación por el daño causado. 
 
El siguiente paso consiste en presentar una hoja de reclamaciones ante el Servicio de Atención al Cliente del centro hospitalario o acudir directamente a la consulta del especialista que hubiera realizado la operación. Tanto en un caso como en otro es necesario poner de manifiesto el descontento con el resultado y según la cuestión de que se trate, se puede solicitar una indemnización o bien una segunda intervención para solventar el problema si fuera posible. 
 
Si el centro sanitario no ofrece ninguna respuesta o ésta no satisface al paciente, en los seguros médicos privados es posible recurrir ante la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP).
 
Una vez que se haya agotado esta vía o cuando se trate de un caso dentro de las competencias de la sanidad pública, la reclamación se puede derivar al sistema arbitral para intentar que ambas partes lleguen a un acuerdo. En última instancia, cuando esta opción tampoco es viable, es posible recurrir a la vía judicial que en función de la gravedad del caso, se puede presentar la demanda ante la jurisdicción penal o civil. 
 
Antes de denunciar en un juzgado es importante valorar si es la mejor vía para obtener una indemnización de acuerdo al problema particular. Una vez que la demanda es aceptada a trámite, el paciente probablemente tenga que asumir un coste elevado y no siempre el éxito está asegurado en este tipo de pleitos. Por lo tanto, es fundamental analizar la compensación económica que se podría llegar a recibir y el precio que será necesario abonar en concepto de representación y defensa, así como por otros conceptos. Dado que la salud es lo más importante, si el descontento después de la intervención presentara problemas significativos, lo más aconsejable es pedir una segunda opinión médica para encontrar una solución. 
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